Gloria Hincapie

Personalidades

Doctora Ana María Polo

“Cuando un programa de television se convierte en un gran éxito, la vida cambia completamente porque se pierde el anonimato”.

doctora-polo-1.jpg

La abogada Ana María Polo, del famoso programa “Caso Cerrado”, ha sabido ganarse el cariño del público como mediadora y árbitro en diversos casos y en donde los demandados o demandantes pueden desahogarse y encontrar soluciones en todo tipo de problemas.

Por Rossana Azuero

Foto: Frank

Un desfile de historias en que la sentencia dictada por la doctora Polo como juez, ayuda a muchos hispanos y no hispanos. Discusiones, golpes, pataletas, risas, llantos, amenazas, matrimonios, divorcios, reconciliaciones, casos dolorosos e insólitos, en donde la doctora con su buen sentido del humor todo lo resuelve.

Humildad, carisma y profesionalismo es lo que le sobra a Ana Maria Polo. Esta simpatiquísima abogada nos recibió en su set unos minutos antes de comenzar a grabar su exitoso programa. Es un honor para mi conocerla, le dije, y ella con una gran sonrisa me respondió: “Cuando me dicen estas cosas Rossana me pregunto; ¿de quien estarán hablando Dios mío? Porque para mi es un gusto tan grande y lo digo no solo por la gente de prensa que con cariño se me acerca como tú y me hacen diferentes tipo de preguntas que al publico les interesa, sino por tantas personas que cuando me ven me dan ese abrazo, ahí es donde miro y veo que mis pies siguen bien pegados a la tierra. Si a mi me hubieran dicho cuanto cariño tendría de la gente, jamás lo hubiera imaginado”.

¿Usted creyó que el programa iba a ser corto?
“Equivocada y erróneamente lo pensé, porque habían muchos programas de “Corte” en television pero en ingles, en español eran pocos y mira cuantos años ya”, expresa con mucha emoción.

Emociones mismas las que se viven en “Caso Cerrado”, unas muy tristes, otras sorprendentes, impactantes y hasta algunas rayan en lo ridículo. Aun así, asegura que todos los casos le llegan a lo más profundo de su ser. “Primero porque este es un programa como lo has dicho tu, donde se ven todos los aspectos de la vida y me encanta compartir las historias con tantos seres humanos, siento esto además en forma de energía. Ese agradecimiento de personas que no tienen como ir a ver a un abogado pero que yendo al programa logran solucionar sus conflictos. Muchos son los consejos que les doy, como, guarden las colillas de sus cheques porque cuando ustedes van a ver un abogado por un problema de manutención de menores, tienen que tener esas colillas. Parece una cosa tonta, ¿verdad? pero no lo es.”

¿Ha cambiado mucho la vida de la doctora Polo por este programa?
“Completamente. Cuando un programa de television se convierte en un gran éxito, la vida a uno le cambia completamente porque se pierde el anonimato. Ahora ya ni siquiera en un restaurante o en un avión puedo estar, en los lugares menos esperados me reconocen. Yo fui a Panamá a un lugar que se llama Bocas del Toro, está medio salvaje y me llevaron a una islita a comer, había una casita en la punta de la montaña y el señor que vivía ahí me dice: mi mamá está arriba y le encantaría conocerla. Subí y esa casa tenia piso de tierra, era un bohío, simple, rudimentario, ahí mismo nos sentamos y tomamos un café. Todos me saludaron con tanto cariño como si hubieran sido amigos de toda la vida, eso es bien lindo y ahí es lo que te digo, pierdes el anonimato y tienes que lidiar con esa realidad, pero soy muy feliz y esto era lo que yo quería”.

Ana María Polo nació en la Habana, Cuba, el 11 de Abril del 1959. Debido a la opresión política y a las diferencias ideológicas con el régimen del dictador Fidel Castro, salió de Cuba en Noviembre de 1961 cuando apenas era una niña. Llegó a Miami, en donde permaneció por espacio de 3 años, al cabo de los cuales se radico definitivamente en Puerto Rico, la Isla del Encanto. Estudio en la escuela de las Hermanas del Perpetuo Socorro, una institución que tenía una marcada orientación hacia las distintas manifestaciones del arte. Fue allí donde comenzó a brillar su profunda vocación artística a través de la participación en un sin numero de obras teatrales y presentaciones en publico. En 1976, regresa a Miami y se asienta definitivamente en esta cuidad.

Estudio Bachillerato en Ciencias Políticas en la FIU (Universidad Internacional de la Florida) y mas tarde, sin pensarlo dos veces, se presento en la Universidad de Miami y curso la carrera de leyes hasta que se recibió de Abogado.

¿Por qué elige esta carrera?
“Es simpático. La elijo porque de pequeña quería ser artista, cantante, actriz y mis padres, especialmente mi mamá, que fue la voz sonante y cantante en nuestra crianza, me decía: mira Anita te voy a decir una cosa, los artistas pasan muchos trabajos, se mueren de hambre y luego se tienen que acostar con todos los productores que son viejos, gordos y feos”.

Ahí fue cuando ella buscó algo que le diera seguridad económica. “Todos sabemos que cuando se estudia una profesión, minimamente logras una seguridad económica, aunque sea limitada pero la tienes. Me gustaba el derecho por la justicia, la compasión, por lo menos yo interpreto la justicia de esa manera. Hay otras personas por el contrario que interpretan la justicia como el arma que decide y que define el bien y el mal, ese no es mi caso. Yo defino la justicia como la solución y la solución pude ser: darte una mano y darte a comprender cuales son tus limitaciones”.

No hay duda que los cubanos son en extremo nostálgicos, claro, al abandonar su Isla esa nostalgia solo ellos la viven, salgan de la edad que salgan. Esta cubana, pequeña de estatura pero grande de corazón, no solo es muy buena en su profesión, conocimos un poco tambien su faceta de cantautora.

Después de haber sufrido de cáncer, es aún más sensible. Se conmueve y se compromete con todos los seres que la rodean, por eso mismo es su colaboración con distintas organizaciones. “Conocer que tenía esta enfermedad, no fue nada fácil” nos dijo. “Fue un momento muy difícil, estábamos grabando y cuando me dieron la noticia me quede de una pieza, sentí que el piso se movía, me maree te tengo que decir la verdad, pero en ese mismo momento sentí una fuerza, un ímpetu, unas ganas grandes de vivir que le dije a todo mi equipo, vamos a darnos las manos, vamos a rezar, hay que continuar con este programa, es el pan de cada día de nosotros y es la esperanza de muchos seres humanos que nos ven con ganas de aprender algo y de divertirse de alguna manera. Me sequé las lágrimas, me senté en mi escritorio y para adelante. Déjame decirte; el cáncer ha sido una de las experiencias mejores de mi vida, creo ser una mejor persona, considero cosas más importantes. Si tu te pones a mirar los primeros episodios de “Sala de Parejas” y ves ahora “Caso Cerrado”, dices, hay una doctora Polo diferente, es un ser que ha pasado por el filtro de algo que la marcó y le cambio su vida pero para el bien. Tuve miembros de mi familia que estuvieron en negación, pedían que me hiciera otros exámenes y de hecho me hice más de uno. A si mismo yo les aconsejo a todos; quienes estén pasando por esto busquen otras opiniones, cualquiera se puede equivocar, somos seres humanos”.

Ana Maria Polo, una Ariana que le hace honor al temperamento de su signo, siempre tiene a flor de piel un sentimiento de solidaridad que la muestra como una mujer sensible y no deja de darle gracias a Dios porque puede estar compartiendo este episodio doloroso de su vida. “Son muchos los casos que me han impactado, unos más que otros, y ese caso de una niña de 22 años con su esposo, el la estaba demandando y pidiéndole que cumpliera con una promesa que ellos se habían hecho cuando a ella la diagnosticaron con leucemia. El pacto era que cuando a ella le hicieran el tratamiento y perdiera su pelo y toda esa cuestión, iba a mandar a su hijito, que en ese entonces tenia tres años, a vivir con la madre de el a Venezuela para que no viera a su mamá en esa condición. ¿Tu viste ese caso?, bueno, siento decirte que ella murió. Entonces cuando tu me preguntas que si los casos de cáncer me afectan más que otros, mi respuesta es si y entre mujeres jóvenes peor aun”.

Y continua, “Ya una mujer de 50, 60 o 70 años ha vivido bastante la vida y a lo mejor tuvo la oportunidad de ser madre, mujer, esposa y todo lo que quiso, pero una niña de esa edad imagínate, esto me destroza. Sufrí muchísimo, no te puedo decir otra cosa y recé con más fervor por el espíritu de ella. No me cansaré de decir que todo es cuestión de fe, cuando uno la tiene las cosas más difíciles son posibles, yo me entregué a mi Dios y me tiene aquí, a lo mejor para ayudar a otros que están pasando por una situación y que bueno que sea para consecuencias positivas”, finalizó.

 

This site is protected by WP-CopyRightPro