Leyendas

Chamín Correa

Se apagó el también llamado Requinto de Oro

 

Por Rossana Azuero

Uno de los grandes compositores del país azteca, Chamín Correa, murió a los 90 años. Fundador del trío musical Los Tres Caballeros junto a Roberto Cantoral y Leonel Gálvez fue también creador de grandes arreglos musicales dentro del bolero, acompañando a muchos artistas, como Luis Miguel, Rocío Dúrcal, Juan Gabriel, Gloria Estefan, Vicente Fernández, José José, Lucho Gatica, Carlos Cuevas, Cristian Castro, Amalia Mendoza, Lucía Méndez, Enrique Guzmán y Tania Libertad entre muchísimos más.

Benjamín Correa, la leyenda de la guitarra, fue un bolerista que nos recordó las letras más románticas de la música universal. El mismo Caballero que sobrepaso fronteras y que tubo a un público absoluto que le quiso y le quiere, sobre todo, porque siempre nos susurró al oído palabras de amor.

Tuve la fortuna de poder entrevistarlo vía telefónica desde su residencia.

Maestro, no hay rincón en el continente en donde no haya habido una romántica conquista inspirada en los boleros que usted ha interpretado.

“Yo viví aquella época tan bella de los tríos y nosotros formamos parte de esa historia con boleros como La Barca y El Reloj, (la lista de canciones románticas es un lujo). Ellos nos abrieron las puertas y logramos una nueva historia en los tríos, salimos con arreglos nuevos, una armonización de voces diferente a todos los demás, y en especial, los arreglos de los requintos. Esta música le llega a todo el mundo y a todas las generaciones. Una canción que está bien escrita no tiene edad, y el bolero fue el ábrete sésamo de nosotros”.

Esta vez el músico hace observaciones sobre esos primeros triunfos, elogiando la radio mexicana.

“Cuando salíamos de gira, era por años. Por ejemplo: en Europa nuestro lugar de estadía era Milán, en Italia, ahí estuvimos cinco años sin regresar a nuestro país, y de ahí salíamos para todos los países árabes, por eso nuestra música traspaso fronteras y éramos muy conocidos por esos lares. Nosotros cantábamos boleros y música folclórica mexicana, nos vestíamos como charros y esa era una gran novedad para ellos.”

“Los éxitos radiales fueron aquí en el D.F porque nos llamaban los mejores artistas para que los acompañáramos, como un Pedro Infante, por ejemplo, así como todos los que estaban de moda en la Epoca Dorada. Aunque estábamos muy jóvenes todos, 19, 20 años, saboreamos las mieles del triunfo a muy temprana edad. Para esa época se daban cuatro Discos de Oro para diferentes artistas y en el año 57 nosotros nos ganamos los cuatros por las ventas, por los buenos arreglos y por Mejor Canción y Mejor Trio con ‘Los Tres Caballeros”.

Así el productor y compositor recuerda a sus antecesores, ‘El Trio Los Panchos’, a quienes llama ‘mis maestros’, porque ellos hicieron en la historia del bolero el equivalente a lo que Sinatra hizo por el cancionero popular estadounidense.

“El Trio Los Panchos fue otro caso muy importante en esa época, fue tal el impacto de Los Panchos en América que todos queríamos hacer un trio. La artista que más ganaba aquí era Libertad Lamarque, a ella le pagaban $1000 pesos y los Panchos llegaron cobrando lo mismo, algo que ningún trio jamás hubiera soñado. Es más, el representante de los Panchos le dijo al dueño de El Patio, el señor Miranda, págueme $1000 la primera noche y si le va mal le regreso su dinero, pero si les va bien me paga $3000. Fue tanto el éxito que hasta los bomberos tuvieron que llamar, eran siete calles llenas de gente para entrar a un lugar al que solo le cabían quinientas personas, lo del Patio fue una locura”.

Hablando de históricas anécdotas también nos compartió una de Los Tres Caballeros.

“Cuando aterrizamos en Atenas había muchísima gente en el aeropuerto y adentro con los pasajeros iba un boxeador griego muy famoso. Yo le dije a mis compañeros; esperemos a que se baje el campeón del mundo.” Y Chamín en tono de broma anotó: “Se va el boxeador y con ellos la gente, pero vaya sorpresa, a los que estaban esperando era a nosotros. No nos quedó más sino que sacar las guitarras y en la escalinata del avión les cantamos en vivo, los pilotos y azafatas estaban felices y la prensa habló bellezas”.

Chamín Correa, además de ser un gran artista, fue un conquistador, se robó el corazón de su esposa Patricia dedicándole el bolero ‘Regálame esta Noche’ y su otro gran amor fue… la guitarra. Amor que nació gracias a su padre el señor Manuel Escamilla, director de la Sinfónica de Bellas Artes, y las clases de guitarra clásica por su abuelo materno el Juez Enrique Pérez de León, de hecho, el título más universal que ha ganado es el de El Mejor Requinto de América.

“Es mi instrumento y mi sostén”, expresó con emoción y explicó el significado de la línea de instrumentos que llevan su nombre.

“Todavía las colecciono, soy un adorador de ellas y hace ocho años hice una marca, Guitarras Chamín Correa. Ese es el legado que quiero dejar el día que parta para que diga la gente, yo tengo una guitarra de Chamín Correa, que suena muy bien. “

Por eso su mayor orgullo es el de recibir, durante ocho años consecutivos, “La Guitarra de Oro” un premio otorgado en el Festival de Pezzaro, en Italia.

Y yo doy fe de ello, sus guitarras son de una calidad suprema y tienen un excelente sonido. Quiero darle mis más sinceros agradecimientos al maestro Chamín Correa por su hermoso regalo, fue directo al corazón y su guitarra autografiada la tendré siempre como un tesoro bien guardado.

El recibirla fue una tarde especial con Edith Fonseca Sandoval, quien la cuidó como la niña de sus ojos, trayéndola desde México hasta Miami. Llego muy bien La Chamina, como ella misma la bautizó.

Edith Fonseca Sandoval – Rossana Azuero
Foto: Frank

Gracias por ese maravilloso legado que nos dejó y descanse en paz maestro. Gracias a Usted yo sí puedo decir, “tengo una guitarra de Chamín Correa que suena muy bien”.