Actores

Diego Boneta

Construyó su personaje hasta llegar al punto exacto

 

Por Rossana Azuero

La serie biográfica de Luis Miguel en su segunda temporada después de tres años, mostrará en los ocho episodios al cantante en una encrucijada: cómo abordar la fama a nivel internacional como ídolo del pop latinoamericano, mientras busca el equilibrio con las demandas de su tensa vida familiar.

“Algo que sucede es que la primera temporada estuvo basada en un libro y la segunda estuvo basada en muchas investigaciones, en pláticas con Luis Miguel y otras personas claves. Eso nos tomó más tiempo y es que si ya de por si es complicado filmar una serie sin pandemia, mucho más lo fue con pandemia. Nos tocó parar, pero nos sirvió para afinar todo mucho más, por eso esta serie está llena de desafíos, más que la primera temporada que tuvo un éxito que nadie se lo esperaba realmente, todo esto aunado a las expectativas que venían y la única manera de lograrlo era que la historia y los guiones estuvieran al mismo nivel de calidad”, afirma Diego.

El trabajo conjunto del equipo de caracterización, para lograr la imagen de Luis Miguel, fue toda una preparación laboriosa, y Bill Corso, ganador de dos premios Oscar fue parte esencial de todo esto.

“Definitivamente”, asegura el artista y continua, “fueron meses de pruebas en moldes y de ahí también el trabajo de investigación del actor, pues para mí era muy importante que se notara que eran dos personajes diferentes y que se fuera viendo en la serie como uno se iba convirtiendo en el otro. Si estudias a Luis Miguel ves que de joven tiene diferentes tics, diferentes gestos, era un estudio microscópico de cada cosa e ir con puntadas finas ya que esto no es una imitación, realmente tuve que convertirme en él. Me fui a España con mi maestro de actuación, que es argentino y a quien le tengo un cariño muy especial, Juan Carlos Corazza, con el estuvimos preparando a ambos personajes toda la serie. Lo divertido de esta temporada es que Kiko Cibrián, el que más ha trabajado con Luis Miguel, fue el productor y compositor original de “Suave”, por eso el trabajo musical que se hizo es impactante y fenomenal, claro está que cuando me tocaba cantar era un régimen de mucha disciplina, de dieta, de sueño, para que mis cuerdas vocales pudieran llegar a sus tonos por ser canciones muy difíciles”.

Y aseguró Boneta.

“Fue una gran responsabilidad interpretar a un artista que sigue vivo, ya que entras a YouTube y en tres segundos lo ves. Fue una gran presión y por eso fue todo un privilegio el poder conocerlo y ser una esponja como actor para absorber muchas cosas que me sirvieron enormemente. Pasar tiempo con Luis Miguel fue increíble porque es una persona muy divertida, compartió muchas cosas y me pidió que no las compartiera con nadie diciéndome: esto es para que te ayude a ti a interpretarme a mí. Lo que escuché me lo llevaré a la tumba, de hecho, una de las escenas que realicé con César Bordón en el capítulo cinco me encanta, ya lo verán”.

En la cima de su éxito en los noventas, Luis Miguel (Diego Boneta) queda a cargo del cuidado de sus hermanos tras la muerte de su padre e intenta enmendar la relación con su novia Érika (Camila Sodi). Hugo (César Bordón), representante y figura paterna para Micky, lucha contra el cáncer, y un nuevo representante, Patricio Robles (Pablo Cruz Guerrero), agita las cosas en la agencia de talentos.

Diego, podemos decir que la segunda temporada de “Luis Miguel- La Serie”, que se estrena en Netflix este 18 de abril, ¿viene cargada de una gran intensidad dramática?

“Si, es completamente diferente puesto que toca una nueva etapa de Luis Miguel más adulto. Se toca el tema de Marcela y lo que le pasa a Luis Miguel cuando se entera de lo que le pasó a ella, de como eso lo impacta y hace que suceda la cadena de decisiones que va tomando a lo largo de su vida, como ese equilibrio, esa lucha, entre su vida personal y su vida profesional”.

Diego Boneta construyó su personaje nuevamente hasta llegar al punto exacto, meterse en la piel del ídolo de multitudes, Luis Miguel, una de las voces más privilegiadas.