La Universidad del Exito

El que escucha, mejora su vida, el sordo sigue sobreviviendo…

Por Dany Rutois

 

La semana pasada les hable del poder de la palabra, hoy le toca el turno al saber escuchar.

En estos últimos años he tenido nuevas satisfacciones; resultado de estos artículos y de mi segmento radial. Le contaré acerca de algunos casos precisos que demuestran que el que realmente escucha y toma acción, mejora su vida económica; y el que se hace el sordo sigue sobreviviendo.

Hace unos años, en plena recesión y desempleo, una persona llamó durante mi segmento radial y se quejó del gobierno en Estados Unidos acusándolo de no hacer nada por ayudarlo y de no tener trabajo en la construcción que era su oficio. Me preguntó: Daniel, ¿cuánto tiempo cree usted que pasará hasta que esto mejore y vuelva yo a tener trabajo?

Mi respuesta fue: No espere a que el gobierno o un tercero le solucione su vida porque eso no sucederá. Usted debe solucionar su situación económica ya mismo. Renegociando deudas, adquiriendo nuevas habilidades, mudándose, iniciando otras actividades.

En este caso fui al grano y le aconsejé que preparara un volante o panfleto, en el que ofreciera sus servicios de pintura, y trabajos generales de construcción; luego debería entregar en mano unos 500 volantes cada día.

En una semana habrá entregado 2500 volantes sin trabajar los fines de semana. No me cabe ninguna duda, de que usted recibirá un trabajo a la semana de esos volantes, que significará por lo menos unos $1500.00 de ingresos, si lo multiplica por cuatro semanas estaría ganando unos $6000.00 al mes. Creo que representará más de lo que ganaba en su trabajo anterior y lo más importante que no tendrá un jefe, que tenga en sus manos su futuro.

Ese consejo lo escucharon miles de personas, ese mismo señor me escribió contándome que tenía su propia corporación y que le iba muy bien, el resto sigue quejándose del gobierno y haciendo oídos sordos a cualquier sugerencia.

Usted decida con cual realidad se quiere identificar.

En el año 2010 escribí un artículo titulado: ¿Busca una nueva profesión o empleo? en base a indicadores de la industria, se estima que la audiencia de estos artículos disponibles en línea o prensa escrita alcanza a un número importante de hispanos alrededor del mundo. Pero lo que me alegra es ver que existe un impacto en las vidas de algunas de las personas que me siguen cada semana.

Otro ejemplo, un joven de 25 años que vive en Bogotá, Colombia; me escribió y me contó que después de leer ese artículo, comenzó a ir a su trabajo de mozo o camarero con otra actitud y atendía a la gente con una sonrisa y estaba pendiente de ellos.

Esto le permitió recibir más propinas y un reconocimiento del dueño del lugar; luego, un día atiende a dos señores a la hora del almuerzo y uno de ellos muy molesto lo llama y prácticamente le tira el plato en sus brazos diciendo que ese pescado estaba mal cocido, que había esperado 20 minutos y quejas y más quejas, el joven recordó el artículo y le respondió: “Tiene toda la razón y yo mismo pagaré por su plato si el dueño no lo hace, además si me da diez minutos le garantizo que comerá el mejor pescado de su vida y gratis… Imagine la cara de sorpresa de este señor, acostumbrado a otra respuesta habitual en ese rubro.

Sin duda este joven escuchó y tomó acción, y miles otros siguen sólo leyendo. ¿Con cuál se quiere identificar?

¿Quiere una más…? Bueno… Un abogado argentino que estaba desempleado, me escribió hace más de un año, contándome que navegando por internet encontró un video mío, y desde ese entonces lee mis artículos todas las semanas; y que el día que iba a comenzar a trabajar como taxista estaba leyendo mi artículo: El poder de la gente y de la mente; y que al finalizar de leer, lo primero que hizo fue llamar a su futuro empleador y renunciar antes de comenzar; luego terminó su amistad con varios de sus amigos tóxicos y entendió que estaba en donde estaba por culpa de su entorno social.

Hoy este profesional representa a inversionistas argentinos que invierten en EE. UU, por intermedio de mis servicios.

Tengo la satisfacción interior de que estos resultados se repiten cada vez más seguido; espero que sea usted el próximo en escribirme y pueda yo transmitir un mensaje con su experiencia y logros.

Ahora lo dejo, para que digiera y acomode sus ideas. Lo invito a que actúe y ¡comience a construir su nuevo futuro financiero!

¡Hasta la próxima semana!