La Universidad del Exito

¿Es posible, qué usted no conozca al triunfador que tiene dentro suyo?

Por Daniel Rutois

 

Hace unos años les conté del mesero que me atendió en un restaurante en Colombia y pasó a ser gerente del lugar en menos de 60 días y hoy tiene su propio restaurante. Les conté del muchacho desocupado en México que no tenía ni para comer, y hoy es gerente de una empresa de taxis en el aeropuerto de Cancún; les conté del joven de 16 años que juntaba dinero toda la semana en Venezuela para ir a un locutorio de internet a leer mis columnas y hoy tiene dos puestos de comida en las calles de Caracas; creo que son suficientes ejemplos.

A principios de este año, decidí aceptar uno de los tantos negocios que me ofrecen cada semana, a los pocos días me visitó un señor colombiano que hace entregas de paquetes a oficinas, y le pregunté por qué hacía ese trabajo, y simplemente me respondió: “Qué más puedo hacer, si no hablo inglés…” Le respondí: “Con todo respeto le digo, que usted trabaja en esto por la excusa que puso en su mente”, el hombre me miró y me dijo todo con su cara… Y usted quien es para hablarme así… El hombre no me había visto en su vida y con toda razón reaccionó así, le regalé mi libro y le pedí que lo lea y que por favor me escribiera con sus comentarios.

Le conté rápidamente de un negocio en el que buscaba inversores, me miró como si le hubiese preguntado si me podía llevar a la luna en su auto… le sugerí que analice sacar su licencia de agente de propiedades, se retiró y pensé que no lo vería mas.

A los tres meses se apareció en mi oficina y me devolvió el libro… Lo mire asombrado y le pregunté ¿por qué? Me miró, puso su mano en su bolsillo y me dijo quiero comprar su libro y me dio $10,00, le di un abrazo y estuvimos reunidos más de una hora.

Moraleja: Este caballero saco su licencia de agente de bienes raíces, luego llamó a Colombia a su exjefe, dueño de una empresa de materiales, y le comentó la oportunidad de inversión que yo le había comentado y que el obviamente no podía realizar, yo lo motivé con una comisión que significaría más de lo que gana en todo un año, y así fue, se ganó en una transacción US$20,000.00. ¡Sí!!! Leyó bien. Casi dos años de sueldo de su trabajo actual.

¿Usted cree que este señor piensa diferente de si mismo ahora? ¿Usted cree que él permite ahora que un empleador le pague $10,00 la hora?

Un ejemplo más. Hace casi dos años, acepté asociarme a un nuevo negocio totalmente nuevo para mí, pero después de más de cuatro meses de diligencias me di cuenta de que sería muy redituable y di el SÍ. Fue la compra de un casino en Punta Cana. Tenía que conseguir parte del dinero para la compra, y comencé a buscar inversores, a los pocos días le vendí una propiedad a una muchacha argentina que acaba de mudarse a este país, me informa que trabaja de recepcionista en un consultorio dental. Le pregunto “¿qué hacías en Argentina?” “Era gerente de un hotel en Mar del Plata y encargada de las relaciones públicas”. Le pregunté: “¿y no buscaste un trabajo en tu rubro aquí?” Me respondió: “NO, me ofrecieron este trabajo y lo acepté por miedo a no encontrar otra cosa”. Le dije: “estás en lo correcto… aceptaste por miedo… y eso es una limitación. Una persona como tú no se va a morir de hambre nunca, así que el miedo es infundado. Tú tienes 32 años, si no te despiden de tu trabajo y siguiendo las estadísticas, dentro de diez años seguirás en el mismo empleo, ¿qué te parece?” “Horroroso”, “Y entonces ¿qué hacemos?” Me dijo: “No sé”. Bueno… Si tienes que elegir entre tu trabajo y ser gerente de un hotel en Miami Beach, ¿cuál eliges? Obviamente el hotel, ¿entonces por qué trabajas de recepcionista? Le dije: ¿te desafío?

Envía tu hoja de vida a unos diez hoteles y al final escribirás que aceptas un puesto a un 25% menos de lo que ofrecen pagar por los primeros seis meses, esto es todo… (Le expliqué el porqué) y le garanticé que en menos de tres meses tendría un trabajo en donde ella se sentirá más motivada y con muchas más oportunidades de crecer. Así fue, después de 60 días, ya estaba trabajando en un hotel de South Beach.

Luego, como para mí, toda persona que sabe hablar, escuchar, tiene buena presencia y buena actitud puede ser un experto en relaciones públicas, le dije: ahora te ofrezco un trabajo solo a comisión para que lo realices en tu tiempo libre, ¿te interesa? Me respondió que sí.

Le conté que estaba trabajando en un nuevo negocio que era la compra de un casino, y que necesitaba inversores y que si invertía tres horas al día seguramente conseguiría algunos. Me respondió que no conocía gente con dinero y que por eso no creía que me podía ayudar…

La corregí, y le dije que yo no necesito ayuda, te estoy dando una oportunidad, no pidiendo un favor, además en los negocios no se ofrece ayuda, se realiza a cambio de una compensación. El no conocer a gente con dinero es una limitación, que sirve de excusa para decir que no.

Tú me dijiste que realizabas relaciones públicas para el hotel, ¿qué diferencia hay con este negocio que te ofrezco? Me preguntó ¿cómo hago? Le respondí: tú sabes mejor que yo que hacer, solo debes asociar tus conocimientos a este nuevo rubro.

Te daré dos ideas que espero te ayuden a encontrar muchas más: Si trabajabas en un hotel en Mar del Plata debes conocer gerentes y ejecutivos del casino de la zona, ¿correcto? Me dijo: sí, bueno ¿tú crees que esa gente conoce jugadores con mucho dinero y que les encantaría ser dueños de un casino? Ahí tienes por donde comenzar.

Otra idea: Como experta en relaciones públicas, ¿tú crees que podrías redactar una carta y enviársela a directivos de casinos en otros países de América Latina? Solo con estas dos ideas ¿no crees qué tendrás más de un inversor para mi negocio? Yo te aseguro que conseguirás más gente de la que estoy buscando, porque ya me sucedió en otros negocios, pero no creas que será tiempo perdido, porque estarás construyendo una base de datos para cuando aparezca la próxima oportunidad.

Moraleja, como suelo decir, ¡todos tenemos un genio dentro, solo hay que descubrirlo y no permitir que las limitaciones acaben con nuestros sueños y nuestro futuro!

¡Hasta la próxima semana!

Daniel Rutois
Motivador financiero & Negociador