Entrevistas

Jaime Maestro

“La experiencia ha sido súper bonita”

 

Por Rossana Azuero

Red Shoes and the Seven Dwarfs, debuta en Digital y Bajo Demanda el 18 de septiembre y a la venta en Blu-ray™ y DVD el 22 de septiembre de la mano de Lionsgate.

La parodia del cuento de hadas arranca cuando Blancanieves roba unos zapatos rojos que la transforman en una princesa. Mientras tanto, el hechizo de una bruja convertirá a siete príncipes valientes en enanos, obligándolos a buscar a la princesa con la esperanza de obtener un beso que deshaga el hechizo. Juntos tendrán que enfrentarse a la malvada madrastra de Blancanieves.

El español Jaime Maestro, quien trabajó en la animación de la película, nos cuenta cómo vivió esta experiencia.

‘La verdad es que la experiencia ha sido súper bonita, creo que a la altura de la película porque son esos proyectos que disfrutas esperando que empiecen haciéndolos y esperando que se estrenen. En este caso creo que se logró estar a la altura de los estándares de lo que los grandes estudios están marcando hoy en día, y no se nota quizás la diferencia que puede haber de presupuestos o de lugar de rodaje o de producción, o sea que en ese sentido fue un proyecto muy especial”.

¿Cuál fue el mayor desafío Jaime?

“Yo creo que en nuestro caso el mayor desafío fue la relación con Corea y quizás el choque cultural que podíamos tener en el estudio que nosotros teníamos en Valencia, España. Y el otro que estaba en Seúl. En un principio era lo que más miedo nos daba, es un idioma diferente y también está todo muy sujeto a que pueda haber algún mal entendido o que haya algún problema por el camino, pero lo cierto es que fue todo muy sencillo y al final ambas partes hicimos un esfuerzo muy grande por entendernos, por disfrutar del proyecto y que todo saliera lo mejor posible”.

El rodaje como uno puede ver en la película, tiene momentos muy bonitos, cual para ti fue la mejor escena.

“Bueno, no voy a hacer ningún spoiler, pero cuando ya la vean entenderán de lo que hablo. Al final yo creo que lo que para un animador es más especial es conseguir trasmitir una emoción al espectador y si eres capaz incluso de hacer que le salga una lagrimita pues mucho mejor. Creo que ese es el mayor reto de todos y lo que más agradeces, luego, cuando lo ves en el cine, te giras y ves a tu hija o alguien cerca tapándose los ojos porque está llorando”.

Al trabajar con compañeros con quienes ya tienes pasado y complicidad, todo suele ser más agradable, hay confianza y entendimiento mutuo. ¿Cómo es cuando te enfrentas a un nuevo director?

“Siempre para mi es excitante. Yo lo tomo como una oportunidad de aprender, de ver nuevas formas de entender la animación, de ver nuevas formas de entender el cine, también de estar atento como trabaja otra persona y ver cómo trata de resolver los problemas que surgen día a día, por eso me gusta trabajar con alguien nuevo”.

Tu diriges La Tribu de Valencia, un innovador estudio de animación situado en España con la vista puesta en largometrajes, ¿Por qué lo llamaron de esta manera?

“El nombre de La Tribu es una propuesta de intenciones pues todos los que nos dedicamos a esto lo hacemos porque nos apasiona el trabajo y todos compartimos ese amor por lo que hacemos, por la animación, y así formamos una comunidad de artistas. En la Tribu lo que buscamos, sobre todo, era eso de reflejar que es un estudio formado por gente que nos apasiona esto y que queremos rodearnos de más personas que se dediquen a este arte. Aquí estamos organizados en clanes, en territorios, tenemos una cultura muy fuerte, y el nombre incluso es una reivindicación para que la gente sepa del talento que hay en el mundo latino”.

 

Esta es una película que está hecha con sentimiento, una película de dibujos animados que no es sólo para niños, y Red Shoes and the Seven Dwarfs, es un claro ejemplo de ello.