La Universidad del Exito

La verdad es que es una gran mentira…

Por Daniel Rutois

Una de las mejores herramientas para alcanzar el éxito es cambiar los hábitos negativos por hábitos constructivos. Sus hábitos son, en buena medida, responsables de dónde se encuentra hoy y, aún más importante, influirán en dónde estará en el futuro.

La mentira también puede convertirse en un hábito y, cuando nos mentimos a nosotros mismos, puede ser particularmente peligrosa.

¿Cómo puede saber si esto le está sucediendo? Cuando repite una mentira tantas veces que termina creyéndola como una verdad. En ese momento, dejó de ser solamente una mentira y comenzó a convertirse en un hábito. Veamos algunos ejemplos que pueden limitar nuestro crecimiento comercial y profesional.

El primero es creer que tenemos más capacidad de la que realmente tenemos.

Usted fue a la universidad y obtuvo un diploma. Automáticamente puede comenzar a creer que está un escalón por encima del resto y ese pensamiento, en vez de ayudarlo, puede comenzar a jugarle en contra. Consigue un buen trabajo y al poco tiempo lo despiden. Busca otro empleo y meses después vuelve a quedarse sin trabajo.

Entonces comienza a pensar: “Nadie reconoce mis conocimientos. Mis empleadores no saben valorar mi capacidad. Siempre tengo un mal jefe”. ¿Pero qué sucede si el problema no son siempre los demás?

En lugar de juzgar inmediatamente a quien le dio el empleo, haga una autocrítica y pregúntese: ¿Qué pude haber hecho mejor? ¿Qué necesito aprender para que esto no vuelva a suceder? Si lo contrataron para hacer el mercadeo de un producto y después de varios meses no se ven resultados, quizás deba preguntarse: ¿Necesito más capacitación? ¿Necesito ayuda? ¿Tengo mucha teoría, pero poca experiencia práctica? Recuerde: no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Veamos otro ejemplo. Hay vendedores que ganaron mucho dinero en el pasado por diferentes razones. Quizás la economía estaba mejor, el producto que vendían se puso de moda o simplemente las condiciones del mercado eran extraordinarias. Con el tiempo comenzaron a convencerse de que eran excelentes vendedores y grandes negociadores.

Se repitieron tantas veces “¡Qué buen vendedor soy!” que terminaron creyendo que todos sus resultados se debían exclusivamente a su capacidad. Quizás no era una mentira intencional, pero sí una apreciación equivocada.

Hay razones externas, como la economía y las condiciones del mercado, y razones internas, como nuestros conocimientos, experiencia, disciplina y capacidad para adaptarnos. Si hoy está ganando menos como vendedor, no culpe automáticamente al mercado. Pregúntese primero qué puede hacer diferente.

No espere que la economía se adapte a usted. Aprenda usted a adaptarse a la economía y a las nuevas condiciones del mercado.

Un último ejemplo sucede con mucha frecuencia. Hay personas que repiten constantemente: “Estoy cansado”, “¡Qué día tuve!”, “Me duele la cabeza”, “Me duele todo”. Lo dicen tantas veces que terminan incorporándolo a su vocabulario cotidiano, incluso en días en los que prácticamente no hicieron nada extraordinario.

Las palabras que repetimos pueden influir en nuestra actitud y terminar formando parte de la manera en que enfrentamos cada día. Por eso, preste atención no solamente a lo que les dice a los demás, sino también a lo que se dice a usted mismo.

Si se identificó con alguno de estos ejemplos, ¡lo felicito! Reconocerlo es el primer paso para cambiarlo. El verdadero problema aparece cuando inmediatamente pensamos: “Yo no soy así. Mi caso es diferente”. Tal vez realmente lo sea. Pero antes de descartarlo, tenga la humildad de hacerse una pregunta: ¿Y si el que está equivocado soy yo? Esa simple pregunta puede cambiar muchas cosas.

Vivimos rodeados de oportunidades, pero aprovecharlas requiere algo más que desear el éxito. Requiere aprender, escuchar, aceptar nuestros errores, buscar personas que hayan conseguido aquello que queremos conseguir y, principalmente, tomar acción.

Muchas veces el obstáculo más difícil de superar no está en la economía, en nuestro jefe, en nuestros clientes ni en las circunstancias. Está en aquello que nos repetimos a nosotros mismos hasta convencernos de que es verdad.

Recuerde: “El único secreto para que su negocio lo haga millonario es elegir el negocio adecuado para usted”. Daniel Rutois

Hasta la próxima semana.

Daniel Rutois
Motivador Financiero & Negociador