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Yuri

“No tenia familia con quien compartir, estaba alcoholizándome, tenía dos tumores en mis cuerdas vocales y había perdido mi voz”.

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La jarocha nació un 6 de enero en el estado de Veracruz, México. En su niñez estudió danza ganándose una beca a la edad de 9 años en el ballet “Bolshoi”, de Rusia y nunca la aceptó.

¿La razón? La separarían de su familia. En el 76 forma el grupo “Yuri y La Manzana Eléctrica”, haciendo su debut como cantante.

En el año 1979 participa como solista en el Festival OTI, donde llega a la final con el tema “Siempre hay un mañana”, y obtiene el titulo como “Revelación OTI”, grabando su primer disco titulado “Osito Panda de Chapultepec”.

Al poco tiempo empieza a hacer programas de televisión y películas. En el 81 regresa al ‘Festival OTI’, obteniendo el primer premio a la mejor intérprete femenina con la canción ‘Deja’. Es así como la carrera continua llenándola de éxitos por doquier y en el año 94 nos da la sorpresa como conductora y animadora en el programa ‘No Te Muevas’. Terminando este programa, su compañía Televisa la llama para grabar su primera telenovela junto a Chayanne. Ya por el año 1995 quedan solo los planes de grabar su nueva producción.

Te alejas de tu familia, tus hermanos metidos en la droga y tu llegas hasta el suicidio, ¿Qué paso ahí Yuri?

“Fue una depresión muy fuerte y me llego todo lo malo de puro cantazo. Quise tirarme desde el balcón de mi casa para suicidarme pero escuché una voz que antes no la había oído y eso fue en una fracción de segundo. Me frené con mis rodillas, que se pelaron impresionantemente, y no llegue a hacer tal locura”.

Gozabas de fama, dinero, juventud, ¿porque atentar contra tu vida?

¿Para qué me servía?, no tenia familia con quien compartir, estaba alcoholizándome, me había separado de mi primer esposo Fernando Iriarte, tenía dos tumores en mis cuerdas vocales y había perdido mi voz. Sí, todo lo material que quieras lo tenía en mis manos, ¿y? Realmente fue una depresión que no alcanzas a imaginar, y todo esto me llevo a pensar, ¿para qué vivir? ”.

¿Es ahí donde encuentras al Señor?

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“Amen. Hice un pacto con él, le pedí un esposo y el cambio en mi familia, hasta ese día nadie me lo había dado, a los seis meses ya estaba a mi lado un hombre maravilloso, Rodrigo Espinosa, a quien amo profundamente. Mis hermanos dejaron las drogas, mis padres se reconciliaron, yo deje el alcohol y me curé de mis cuerdas vocales. En la actualidad hay tanta gente con unas depresiones terribles que no llegan a superar y hasta llegan a suicidarse, es por eso que me siento tan feliz, aparte de poderles llevar mi música, de darles un mensaje de fe, amor y esperanza. Dios tiene el hueco de tu mano y si él está delante de nosotros, ¿qué te puede pasar? Me fallaron en el amor, me falló mi familia y mis amistades. En esos primeros días de retiro supe lo que era disfrutar de un amanecer, de escuchar el canto de los pájaros, de pasar unas navidades con mi familia, algo que jamás había hecho. Ahora cuando escucho a la gente diciendo, desde el día que tu mensaje llego a mí, todo cambio, digo ¡uao! esas son cosas eternas”.

¿Qué tan fuerte es el ambiente artístico?

“Solo te puedo decir que vivir en este planeta ya es fuerte, terrible, se viven muchas soledades, te dan muchas cosas pero te quitan otras, es una revolución de emociones”.

¿Cómo cuáles?

“No puedes decirle no al trabajo, aunque el otro lado tu cuerpo te está diciendo deja todo, vete al cine, sale a cenar con tu pareja, reúnete con tu familia, con tus hijos. Y no puedes, es una guerra entre el artista y la persona, eso era lo que me pasaba”.

¿Qué no hacías antes como artista?

“Mamita, no sabía ni fritar un huevo, no sabía cocinar y ahora soy espectacular en la cocina, por lo menos eso dice mi esposo y la aprendí llegando aquí a Miami. Mientras mi marido trapeaba yo lavaba y planchaba, como quien dice, chile, mole y guacamole. Soy una mujer bien orgullosa y pocas son las artistas que lo hacen, de diez dos, Celia Cruz (en paz descanse) y yo. No, mentira, sé que hay muchas más”.

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La jarocha sabe que aunque sea cristiana su público la sigue amando. Esos humos se le bajaron, es humilde y con sus pies bien puestos en la tierra. Probó las mieles del éxito y del fracaso, así aprendió de la misma forma a ver los toros desde la barrera y a lidiarlos. “He madurado mucho, te lo juro, ya no soy la del osito panda”.

Ahora presume de Yudivia, su verdadero nombre y el que pocos conocen. Esa tarde aprendí no solo a admirar a la artista sino también a conocer a esa Yudivia que como ser humano es una joya. Te queremos porque de verdad das ese alivio espiritual a tanta gente que lo necesita. Dios puso en tu corazón el don de poder aliviar el dolor y restaurar las heridas de tantas almas dolidas. ¡Gracias!